Don Mario en su plenitud.

Antonio Pedrals

 

Don Mario en su plenitud Abogado, forense, pintor y porteño destacado.

 Don Mario estuvo hace unos días en mi oficina de la Universidad. Pasó a conversar un poco, a desear un buen año 2005. Siempre es grato encontrarse con él: persona reflexiva, que mira la vida como debiéramos mirarla: de cerca y de lejos, apasionada y distanciadamente, pero siempre con cariño, don Mario ha observado, ha leído y ha pensado mucho. Don Mario fue miembro del Poder Judicial y, tras esa etapa, pasó a la actividad de abogado de ejercicio libre. Además fue profesor de la Universidad. Junto a ello ha si doy es no sólo un “buen padre de familia”, sino también un “buen abuelo de familia”, para usar nomenclaturas cercanas al Código Civil cuando refiere a ejemplos o modelos para la vida. Don Mario estudió en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile en Valparaíso, hoy Universidad de Valparaíso. Originalmente, pensó dedicarse directamente a la abogacía, pero una conversación con don Enrique Correa Labra lo llevó a ingresar al  Poder Judicial, donde cumplió una meritoria carrera. Con razón, don Mario tiene un recuerdo afectuoso, entrañable de don Enrique, profesor largos años en la Escuela de Derecho, y luego excepcional Ministro y Presidente de la Corte Suprema. En una “segunda navegación”, don Mario inició la actividad forense que mantiene hasta hoy, actividad tantas veces dura y áspera, en ocasiones ingrata, donde se ha ganado el respeto y la admiración de todos. El año 2003, recibió de manos del profesor René Moreno Monroy, Presidente del ColegioAbogados de Valparaíso, el “Premio de Excelencia en el Ejercicio de la Abogacía”, galardón que, para su concesión, requiere la unanimidad del Consejo Directivo del Colegio. En una navegación “paralela”, don Mario fue académico de la Universidad de Chile en Valparaíso, donde contribuyó a la formación de numerosas generaciones que lo recuerdan como profesor docto, ameno, justo, de fino sentido del humor. Don Mario, eso sí, decidió retirarse de la docencia cuando aún tenía muchos años activos por delante. Preguntado al respecto por uno de sus ex alumnos, contestó con humor que quería hacerlo por decisión propia, sin esperar que llegara el momento en que hubiera que pedírselo.

El soporte clave de sus actividades profesionales es su vida personal y familiar. Pocos saben que, por largos años, don Mario ha sido pintor de fines de semana. Más conocida, sí, es su afición a la lectura.

Y agregaría: la lectura reflexiva y sistemática. Recuerdo, por ejemplo, que hace algún tiempo se propuso leer y, en algunos casos, releer, las novelas mayores del siglo XX (Proust, Mann, Joyce, etc.). En reciente conversación con él, me encuentro con que actualmente está leyendo acerca de los romanos, acerca de los árabes, acerca de los judíos, interesado en estudiar los “cimientos” de la civilización occidental; auscultando las causas y tendencias que han conducido al mundo por siglos, hasta llegar a este momento presente tan lleno de logros extraordinarios y, a la vez, tan amenazado y sujeto a peligros. El equilibrio de don Mario se vuelca en definitiva en su vida personalísima; en su matrimonio; en su relación con sus hijos y con sus nietos. Siempre fiel a las amistades de toda una vida, es persona que vive en estado de lograda plenitud.

Personas como él debieran escribir páginas biográficas, que tendrían sentido aleccionador y modélico. Pero cuando una vez le hablé de esa posibilidad, me respondió con humor, que prefería continuar tranquilo, y no comentar nada.

En medio de esta sociedad estresada y trepidante en la que vivimos, el jurista Mario Alegría Alegría, porteño que se distingue por sus cualidades profesionales su amabilidad y su apertura a los demás, sobresale como persona verdaderamente singular.

 

ANTONIO PEDRALS

Un pensamiento en “Don Mario en su plenitud.

  1. un solo comentario o acotación ,estimado Antonio, a lo escrito sobre nuestro excelente y grande amigo y compañero Mario Alegría: -Mario ,entró al Poder Judicial,una semana despues que yo en febrero de l943 al Juzgado de Menor Cuantia de Viña del Mar,servido por el recordado y afable juez Enrique Cousiño Tocornal,ambos,como Oficiales de Secretaría.-Ya en marzo, entramos a esudiar Derecho y Mario hizo una linda carrera,ademas de jubilar como Prof. de la misma Escuela.–Enrique Correa llegó a la IC muchos años despues de l950.-Te saludo atte..Fernando Chinchon H.-

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *